El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —Parece una persona muy consecuente. Y ya no supo usted nada más hasta que leyó en el periódico la noticia de la muerte de Sir Charles.
—Asà fue.
—¿También le hizo jurar que no hablarÃa a nadie de su cita con Sir Charles?
—SÃ. Dijo que se trataba de una muerte muy misteriosa y que sin duda se sospecharÃa de mà si llegaba a saberse la existencia de la carta. Me asustó para que guardara silencio.
—Era de esperar. ¿Pero usted sospechaba algo? La señora Lyons vaciló y bajó los ojos.
—SabÃa cómo era —dijo—. Pero si no hubiera faltado a su palabra yo siempre le habrÃa sido fiel.
—Creo que, en conjunto, puede considerarse afortunada al escapar como lo ha hecho —dijo Sherlock Holmes—. TenÃa usted a Stapleton en su poder, él lo sabÃa y sin embargo aún sigue viva. Lleva meses caminando al borde de un precipicio. Y ahora, señora Lyons, vamos a despedirnos de usted por el momento; es probable que pronto tenga otra vez noticias nuestras.