El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —Las persianas están levantadas. Usted es quien mejor conoce el terreno. DeslÃcese con el mayor sigilo y vea lo que hacen, pero, por el amor del cielo, ¡que no descubran que los estamos vigilando!
Avancé de puntillas por el sendero y me agaché detrás del muro de poca altura que rodeaba el huerto de árboles achaparrados. Aprovechando su sombra me deslicé hasta alcanzar un punto que me permitÃa mirar directamente por la ventana desprovista de visillos.
Sólo habÃa dos personas en la habitación: Sir Henry y Stapleton, sentados a ambos lados de la mesa redonda. Yo los veÃa de perfil desde mi punto de observación. Ambos fumaban cigarros y tenÃan delante café y vino de Oporto. Stapleton hablaba animadamente, pero el baronet parecÃa pálido y ausente. Quizá la idea del paseo solitario a través del páramo pesaba en su ánimo.