El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —Sólo hay un sitio a donde puede haber escapado —respondió ella—. Existe una vieja mina de estaño en la isla que ocupa el corazón de la ciénaga. Allà encerraba a su sabueso y también allà hizo preparativos por si alguna vez necesitaba un refugio. Habrá ido en esa dirección.
La niebla descansaba sobre la ventana como una capa de lana blanca. Holmes acercó la lámpara a los cristales.
—Vea —dijo—. Esta noche nadie es capaz de adentrarse en la gran ciénaga de Grimpen.
La señora Stapleton se echó a reÃr y empezó a dar palmadas. Sus ojos y sus dientes brillaron con una alegrÃa feroz.
—Tal vez haya conseguido entrar, pero no saldrá —exclamó—. No podrá ver las varitas que sirven de guÃa. Las colocamos juntos para señalar la senda a través de la ciénaga. ¡Ah, si hubiera podido arrancarlas hoy!
Entonces seguro que lo tendrÃan ustedes a su merced.