El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —¡Ah, si yo hubiera estado allÃ! —exclamó—. Se trata de un caso de extraordinario interés, que ofrece grandes oportunidades al experto cientÃfico. Ese paseo, en el que tanto se podrÃa haber leÃdo, hace ya tiempo que ha sido emborronado por la lluvia y desfigurado por los zuecos de campesinos curiosos. ¿Por qué no me llamó usted, doctor Mortimer? Ha cometido un pecado de omisión.
—No me era posible llamarlo, señor Holmes, sin revelar al mundo los hechos que acabo de contarle, y ya he dado mis razones para desear no hacerlo. Además…
—¿Por qué vacila usted?
—Existe una esfera que escapa hasta al más agudo y experimentado de los detectives.
—¿Quiere usted decir que se trata de algo sobrenatural?
—No lo he afirmado.
—No, pero es evidente que lo piensa.
—Desde que sucedió la tragedia, señor Holmes, han llegado a conocimiento mÃo varios incidentes difÃciles de reconciliar con el orden natural.
—¿Por ejemplo?