El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —Ya veo que se ha pasado usted con armas y bagajes al sobrenaturalismo. Pero dÃgame una cosa, doctor Mortimer, si es ésa su opinión, ¿por qué ha venido a consultarme? Me dice usted que es inútil investigar la muerte de Sir Charles y al mismo tiempo quiere que lo haga.
—No he dicho que quiera que lo haga.
—En ese caso, ¿cómo puedo ayudarle?
—Aconsejándome sobre lo que debo hacer con Sir Henry Baskerville, que llega a la estación de Waterloo —el doctor Mortimer consultó su reloj— dentro de hora y cuarto exactamente.
—¿Es el heredero?
—SÃ. Al morir Sir Charles hicimos indagaciones acerca de ese joven, y se descubrió que se habÃa consagrado a la agricultura en Canadá. De acuerdo con los informes que hemos recibido se trata de un excelente sujeto desde todos los puntos de vista. Ahora no hablo como médico sino en calidad de fideicomisario y albacea de Sir Charles.
—¿No hay ningún otro demandante, supongo?