El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville Luego, a más de veinte kilómetros, la prisión de Princetown. Entre esos puntos desperdigados se extiende el páramo deshabitado y sin vida. Tal es, por lo tanto, el escenario donde se ha representado la tragedia y donde quizá contribuyamos a que se represente de nuevo.
—Debe de ser un lugar extraño.
—SÃ, el decorado merece la pena. Si el diablo de verdad desea intervenir en los asuntos de los hombres…
—¿Se inclina usted entonces hacia la explicación sobrenatural?
—Los agentes del demonio pueden ser de carne y hueso, ¿no es cierto? Hay dos cuestiones que aclarar antes de nada. La primera es si se ha cometido algún delito; la segunda, ¿qué delito y cómo? Por supuesto, si la teorÃa del doctor Mortimer fuese correcta y tuviéramos que vérnoslas con fuerzas que desbordan las leyes ordinarias de la naturaleza, nuestra investigación morirÃa antes de empezar. Pero estamos obligados a agotar todas las demás hipótesis antes de recurrir a ésa. Creo que podemos volver a cerrar esa ventana, si no tiene usted inconveniente. Es muy curioso, pero descubro que una atmósfera cargada contribuye a mantener la concentración mental. No lo he llevado hasta el extremo de meterme en una caja para pensar, pero ése serÃa el resultado lógico de mis convicciones. ¿También usted le ha dado vueltas al caso?