El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —¿Le importa acercármelo…, la tercera página, con los editoriales? —Holmes examinó los artÃculos con rapidez, recorriendo las columnas de arriba abajo con la mirada—. Un editorial muy importante sobre la libertad de comercio. PermÃtanme que les lea un extracto. «Quizá lo engatusen a usted para que se imagine que su especialidad comercial o su industria se verán incentivadas mediante una tarifa protectora, pero si da en utilizar la razón comprenderá que, a la larga, esa legislación alejará del paÃs mucha riqueza, disminuirá el valor de nuestras importaciones y empeorará las condiciones generales de vida en nuestras tierras». ¿Qué le parece, Watson? —exclamó Holmes, con gran regocijo, frotándose las manos satisfecho—. ¿No cree usted que se trata de una opinión admirable?
El doctor Mortimer miró a Holmes con interés profesional y Sir Henry Baskerville volvió hacia mà unos ojos tan oscuros como desconcertados.
—No sé mucho sobre tarifas y cosas semejantes —dijo—, pero me parece que nos estamos apartando un poco de la cuestión.
—Pues yo opino, por el contrario, que la estamos siguiendo muy de cerca, Sir Henry. Watson, aquà presente, sabe más que usted acerca de mis métodos, pero me temo que tampoco él ha captado del todo la importancia de esta frase.
—No; confieso que no veo la relación.