El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —¡Qué contrariedad! —dijo Holmes con amargura al apartarse, jadeante y pálido de indignación, del flujo de vehÃculos—. ¿Ha existido nunca peor suerte y también mayor torpeza? Watson, Watson, si es usted honesto ¡tendrá que apuntar esto en el debe, contraponiéndolo a mis éxitos!
—¿Quién era ese individuo?
—No tengo la menor idea.
—¿Un espÃa?
—Por lo que hemos oÃdo era evidente que a Baskerville lo han estado siguiendo muy de cerca desde que llegó a Londres. De lo contrario, ¿cómo habrÃa podido saberse tan pronto que se alojaba en el hotel Northumberland? Si lo habÃan seguido el primer dÃa, era lógico que también lo siguieran el segundo. Quizá se percató usted de que me llegué dos veces hasta la ventana mientras el doctor Mortimer leÃa el texto de la leyenda.
—SÃ, lo recuerdo.