El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —Y además no hay que olvidarse de los «amigos de CCH». Imagino que se trata de una asociación local de cazadores[3], a cuyos miembros es posible que haya atendido profesionalmente y que le han ofrecido en recompensa este pequeño obsequio.
—A decir verdad se ha superado usted a sà mismo —dijo Holmes, apartando la silla de la mesa del desayuno y encendiendo un cigarrillo—. Me veo obligado a confesar que, de ordinario, en los relatos con los que ha tenido usted a bien recoger mis modestos éxitos, siempre ha subestimado su habilidad personal. Cabe que usted mismo no sea luminoso, pero sin duda es un buen conductor de la luz. Hay personas que sin ser genios poseen un notable poder de estÃmulo. He de reconocer, mi querido amigo, que estoy muy en deuda con usted.