El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes Éstos fueron los dos hombres que irrumpieron de golpe en nuestra salita de estar el martes 16 de marzo, poco después de nuestro desayuno, cuando nos encontrábamos fumando como preparación a nuestra excursión diaria a los páramos.
—¡Señor Holmes! —dijo el vicario con la voz alterada—. ¡Esta noche ha ocurrido un suceso absolutamente extraordinario y trágico! ¡Algo completamente inaudito! ¡Tenemos que considerar como un favor especial de la Providencia que se encuentre usted aquà precisamente ahora, porque es usted la única persona de toda Inglaterra que puede ayudarnos!
Yo fulminé al entrometido vicario con una mirada nada amistosa, pero Holmes se sacó la pipa de la boca y se incorporó en su asiento como un viejo sabueso que oye el grito de caza de su amo. Señaló con la mano el sofá, y nuestro tembloroso visitante y su agitado compañero se sentaron junto a él. Mortimer Tregennis se mantenÃa más controlado que el clérigo, pero el temblor de sus manos y el brillo de sus ojos oscuros demostraban que ambos compartÃan una misma emoción.
—¿Habla usted o hablo yo? —preguntó Tregennis al vicario.
—Bueno —intervino Holmes—, puesto que parece que es usted quien ha hecho el descubrimiento, y el vicario se ha enterado de segunda mano, tal vez lo mejor sea que hable usted.