El ultimo saludo de Sherlock Holmes

El ultimo saludo de Sherlock Holmes

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ya he dicho que por aquí y por allá se alzaban campanarios que señalaban la situación de las aldeas que salpicaban esta parte de Cornualles. La más cercana a nosotros era Tredannick Wollas, cuyas casitas, donde vivían unos doscientos habitantes, se agrupaban en torno a una antigua iglesia cubierta de musgo. El señor Roundhay, vicario de la parroquia, era aficionado a la arqueología, y eso había hecho que Holmes entablara contacto con él. Era un hombre de edad madura, corpulento y afable, con considerables conocimientos sobre las tradiciones locales. Nos había invitado a tomar el té en la vicaría, y allí habíamos conocido al señor Mortimer Tregennis, caballero independiente, que contribuía a engrosar los escasos recursos del clérigo alquilándole unas habitaciones en su espaciosa y destartalada casa. Al vicario, que era soltero, le venía muy bien aquel arreglo, aunque tenía muy poco en común con su inquilino, que era un hombre delgado y moreno, con gafas y con una manera de encorvarse que daba la impresión de una verdadera deformidad física. Recuerdo que, durante nuestra breve visita, el vicario se mostró muy parlanchín, mientras que su inquilino nos pareció extrañamente reservado: un hombre de expresión triste, introvertido, que permaneció todo el tiempo con la mirada perdida, como si reflexionara sobre asuntos privados.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker