El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —¿Por qué la mitad, Holmes?
—Querido Watson, yo no me interpongo en el camino del Cuerpo de PolicÃa. Les dejo todas las evidencias que encuentro. TodavÃa quedaba veneno en el talco, por si eran lo bastante listos como para encontrarlo. Y ahora, Watson, vamos a encender nuestra lámpara. Sin embargo, tomaremos la precaución de abrir la ventana para evitar el fallecimiento prematuro de dos meritorios miembros de la sociedad, y usted se sentará en un sillón junto a la ventana abierta, a menos que, haciendo gala de sensatez, decida no querer saber nada del asunto. Ah, ¿conque quiere probar, eh? Estaba seguro de que conocÃa a mi Watson. Yo me sentaré en esta silla frente a usted, de manera que estemos a la misma distancia del veneno, y uno frente al otro. Dejaremos la puerta entreabierta. De este modo, podremos vigilarnos el uno al otro, y poner fin al experimento si los sÃntomas empiezan a parecer alarmantes. ¿Está todo claro? Muy bien, saco el polvo del sobre, lo que queda de él, y lo pongo sobre la lámpara encendida. ¡Ya está! Y ahora, Watson, sentémonos y a ver qué sucede.