El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Nunca he estado enamorado, Watson, pero si lo estuviera, y la mujer que amara hubiera sufrido una muerte semejante, puede que me comportara como nuestro indómito cazador de leones. ¿Quién sabe? Bien, Watson, no ofenderé su inteligencia explicándole lo que es obvio. Por supuesto, el punto de partida de mi investigación fue la grava que habÃa en el alféizar de la ventana. No habÃa nada parecido en el jardÃn de la vicarÃa. No encontré otra igual hasta que dirigà mi atención hacia el doctor Sterndale y su casa de campo. La lámpara encendida en pleno dÃa, y los restos de polvo en el guardahumos fueron los siguientes eslabones de una cadena que se iba haciendo ya muy evidente. Y ahora, querido Watson, creo que podemos borrar el asunto de la mente y regresar, con la conciencia tranquila, al estudio de las raÃces caldeas que se advierten sin lugar a dudas en la rama cómica del gran idioma celta.