El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —¡Por San Jorge! ¡Si es el mismÃsimo Gorgiano el Negro! —exclamó el detective americano—. ¡Alguien se nos ha adelantado!
—Ahà está la vela, junto a la ventana —dijo Gregson—. Pero ¿qué está usted haciendo, Holmes?
Holmes habÃa atravesado la habitación, habÃa encendido la vela y la estaba moviendo de un lado a otro frente a la ventana. Luego se puso a escudriñar la oscuridad, apagó la vela de un soplido y la tiró al suelo.
—Creo que esto nos servirá de ayuda —dijo. A continuación, cruzó de nuevo la habitación y se quedó de pie, sumido en profundas reflexiones, mientras los dos profesionales examinaban el cadáver—. Antes dijo usted que habÃan salido tres personas de la casa mientras ustedes vigilaban abajo —dijo por fin—. ¿Se fijó bien en ellas?
—Claro que me fijé.
—¿Alguna de ellas era un hombre de unos treinta años, moreno, de estatura media y con barba negra?
—SÃ. Fue el último en salir.
—Ése es su hombre, estoy seguro. Puedo darles su descripción, y tenemos una excelente muestra de las huellas de sus pies. Con eso deberÃa bastarles.
—No es gran cosa, teniendo en cuenta que hay millones de personas en Londres.
—Puede ser. Por eso pensé que lo mejor serÃa llamar a esta señora para que les ayude.