El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes Media hora después, estábamos los cuatro sentados en el pequeño cuarto de estar de la signora Lucca, escuchando el extraordinario relato de los siniestros sucesos de cuyo final habÃamos sido testigos. La mujer hablaba un inglés rápido y fluido, pero muy poco ortodoxo, que yo, por razones de claridad, he corregido gramaticalmente.
—Nacà en Posilipo, cerca de Nápoles —dijo—, y soy hija de Augusto Barelli, abogado ilustre que llegó a ser diputado de aquella provincia. Gennaro trabajaba para mi padre y yo me enamoré de él, como se habrÃa enamorado cualquier mujer. Él no tenÃa dinero ni posición, nada más que su belleza, su fuerza y su coraje, asà que mi padre se opuso a nuestro matrimonio. Nos escapamos juntos, nos casamos en Barà y vendimos mis joyas para conseguir el dinero con el que trasladarnos a América. Esto sucedió hace cuatro años, y desde entonces hemos vivido en Nueva York.