El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Bien, señor Gregson —dijo el norteamericano, mirando de frente al inspector—. No sé cuál será el punto de vista británico, pero apuesto a que en Nueva York el marido de esta dama recibirÃa un voto casi unánime de agradecimiento.
—Tendrá que venir conmigo y hablar con el jefe —respondió Gregson—. Si se confirma lo que ha dicho, no creo que ni ella ni su esposo tengan nada que temer. Pero lo que no acabo de entender, señor Holmes, es cómo demonios se mezcló usted en este asunto.
—Estudios, Gregson, estudios. Sigo buscando enseñanzas en la vieja universidad. Bien, Watson, ya tiene una muestra más de lo trágico y lo grotesco para añadir a su colección. Por cierto, aún no son las ocho, y hay noche de Wagner en el Covent Garden. Si nos damos prisa, podemos llegar a tiempo para el segundo acto.