El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Ahora, haga el favor de encender la luz de gas, Watson, pero ponga mucho cuidado en que en ningún instante esté a más de media potencia. Le ruego que ponga mucho cuidado. Gracias, asà está muy bien. No, no hay necesidad de bajar la persiana. Ahora tenga la bondad de colocar algunas cartas y papeles en esta mesita, al alcance de mi mano. Gracias. Añada algunas cosas de encima de la repisa. Muy bien, Watson. Ahà tiene unas pinzas para el azúcar. Haga el favor de coger con ellas esa cajita de marfil. Colóquela aquÃ, entre los papeles. ¡Muy bien! Ahora ya puede ir a avisar al señor Culverton Smith, en el número 13 de Lower Burke Street.
A decir verdad, ya no sentÃa tantas ganas de ir a buscar a un médico, porque el pobre Holmes deliraba de una manera tan evidente que me parecÃa peligroso dejarlo solo. Sin embargo, ahora se le veÃa tan ansioso de consultar a la persona mencionada como antes se habÃa obstinado en rechazar toda ayuda médica.
—Jamás he oÃdo ese nombre —dije.