El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Es muy posible que no, mi buen Watson. Quizá le sorprenda saber que el hombre que más sabe de esta enfermedad en todo el mundo no es un médico, sino un plantador. El señor Culverton Smith es un conocido residente de Sumatra, que ahora se encuentra de visita en Londres. Una epidemia de esta enfermedad en su plantación, que está muy alejada de toda asistencia médica, le obligó a estudiarla personalmente, obteniendo algunos resultados de gran trascendencia. Se trata de una persona muy metódica, y yo no querÃa que usted saliera antes de las seis, porque me constaba que no lo encontrarÃa en su despacho. Si pudiera usted convencerle de que viniera aquà y pusiera a nuestro servicio sus conocimientos sobre la enfermedad, cuyo estudio constituye su mayor afición, estoy seguro de que podrÃa ayudarme.
Estoy transcribiendo las frases de Holmes completas y seguidas, sin pretender indicar cómo se interrumpÃan a causa de los jadeos, y sin describir las contracciones de las manos, que revelaban el dolor que sufrÃa. Su aspecto habÃa cambiado a peor durante las pocas horas que yo llevaba con él. Las manchas héticas se veÃan más pronunciadas, los ojos relucÃan aún más en el fondo de las oscuras cuencas, y un sudor frÃo brillaba en su frente. Sin embargo, aún conservaba su manera de hablar, airosa y desenfadada. Hasta el último suspiro, seguirÃa controlando la situación.