El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —¿Qué es esto? —gritó con voz chillona—. ¿Qué significa esta invasión? ¿No le he enviado recado de que le recibirÃa mañana por la mañana?
—Lo siento —dije yo—. Pero el asunto no admite demoras. El señor Sherlock Holmes…
La mención del nombre de mi amigo ejerció un efecto extraordinario sobre aquel hombrecillo. La mirada furiosa desapareció al instante de su rostro. Sus facciones se pusieron tensas y en estado de alerta.
—¿Viene usted de parte de Holmes? —preguntó.
—Acabo de dejarlo.
—¿Y qué hay de Holmes? ¿Qué tal está?
—Está gravÃsimamente enfermo. Por eso he venido.
Me indicó un asiento y volvió a sentarse en el suyo. Al hacerlo, pude captar una imagen fugaz de su cara en el espejo que habÃa sobre la repisa de la chimenea. PodrÃa haber jurado que en ella se dibujaba una sonrisa maliciosa y abominable. Pero preferà pensar que lo que habÃa visto era una simple contracción nerviosa, porque al instante se volvió hacia mà con una expresión de sincero interés.