El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Casi podrÃa ser un sÃmbolo de la Gran Bretaña —dijo—, con su absoluta concentración y su aspecto general de confortable somnolencia. ¡Bien, Von Bork, au revoir!
Haciendo un último saludo con la mano, se introdujo en el coche; un momento después, los dos conos dorados de los faros se dispararon a través de la oscuridad. El secretario se recostó en los cojines de la lujosa limusina, con su pensamiento tan absorto en la inminente tragedia europea que ni se dio cuenta de que, al torcer para tomar la calle del pueblo, su automóvil estuvo a punto de chocar con un pequeño Ford que venÃa en dirección contraria.