El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes Cuando la anciana hubo desaparecido, Holmes continuó:
—Estos papeles no tienen demasiada importancia, ya que, como es natural, la información que contienen ya fue enviada hace mucho tiempo al gobierno alemán. Éstos son los originales, que no podÃan sacarse del paÃs sin peligro.
—O sea, que no sirven para nada.
—Yo no dirÃa tanto, Watson. Por lo menos, servirán para que nuestra gente sepa lo que ellos saben y lo que no. Además, le diré que muchos de estos papeles le llegaron por mediación mÃa, y no es preciso añadir que no merecen ningún crédito. ¡Cómo alegrarÃa mis años de decadencia el ver un crucero alemán navegando por el canal de Solent fiándose del plano del campo de minas que yo les proporcioné! Pero ¿qué tal usted, Watson? —interrumpió su trabajo y cogió a su viejo amigo por los hombros—. Apenas he tenido ocasión de verle a la luz. ¿Cómo le han tratado los años? Parece el mismo buen mozo de siempre.
—Me siento veinte años más joven, Holmes. Pocas veces me he sentido tan feliz como cuando recibà su telegrama pidiéndome que viniera a su encuentro en Harwich con el coche. Pero usted, Holmes…, ha cambiado muy poco…, excepto por esa horrenda barba de chivo.