El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Es preciso que veamos a Baynes inmediatamente —exclamó Holmes, recogiendo su sombrero—. TodavÃa estamos a tiempo de alcanzarlo antes de que salga de su casa.
Bajamos la calle corriendo y, tal como habÃamos esperado, encontramos al inspector en el momento de salir de su domicilio.
—¿Ha visto el periódico, Holmes? —preguntó, enseñándonos un ejemplar.
—SÃ, Baynes, lo he visto. Por favor, no se lo tome a mal si le hago una advertencia de amigo.
—¿Una advertencia, señor Holmes?
—He examinado este caso con cierto detenimiento, y no estoy convencido de que vaya usted por el camino correcto. No me gustarÃa que se comprometiera usted demasiado antes de estar seguro de las cosas.
—Es usted muy amable, señor Holmes.
—Le aseguro que lo digo por su bien.
Por un momento, me pareció observar una especie de guiño en uno de los ojillos del inspector Baynes.
—Quedamos de acuerdo en trabajar cada uno a su manera, señor Holmes, y eso es lo que estoy haciendo.
—Oh, muy bien —dijo Holmes—. Luego no me eche a mà la culpa.