El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes »Y todo les habría salido bien de no haber sido porque yo sabía lo que habían hecho. Estoy convencida de que hubo momentos en los que mi vida pendió de un hilo. Me tenían encerrada en mi habitación, aterrorizándome con las amenazas más horribles, torturándome para quebrantar mi espíritu…, miren esta cuchillada que tengo en el hombro y los cardenales por todos los brazos…, y una vez que traté de pedir ayuda por la ventana, me amordazaron. Cinco días duró este espantoso encierro, durante los cuales apenas comí lo suficiente para mantener el alma unida al cuerpo. Esta tarde me trajeron una buena comida, pero nada más tomarla me di cuenta de que estaba drogada. Recuerdo como en sueños que me subieron a un coche, al que llegué medio andando, medio en volandas. En el mismo estado me hicieron subir al tren. Sólo entonces, cuando ya las ruedas casi empezaban a moverse, me di cuenta de pronto de que tenía la libertad al alcance de la mano. Salté fuera del vagón, ellos intentaron meterme de nuevo y, de no haber sido por la ayuda de este buen hombre, que me subió al coche, jamás habría logrado escapar. Ahora, gracias a Dios, estoy fuera de su alcance para siempre.
Todos habíamos escuchado con la mayor atención este extraordinario relato. Fue Holmes el que rompió el silencio.