El Valle del terror
El Valle del terror —Quizá habrÃa debido decir que lo volvà a colocar donde estaba —contestó Holmes—. Usted recordará, inspector MacDonald, que a mà me sorprendió bastante que faltase una de las pesas de gimnasia. Le llamé la atención hacia ese detalle, pero, apremiado por otros acontecimientos, apenas si usted tuvo tiempo de meditar en eso, que le habrÃa permitido sacar algunas consecuencias. Cuando tenemos cerca el agua y echamos de menos un objeto pesado, no es cosa de gran trascendencia suponer que algún objeto ha sido hundido en el agua. Era una suposición que merecÃa la pena de ser puesta a prueba; por ello, y con la ayuda de Ames, que me dejó pasar a esta habitación, y contando, además, con el puño en forma de gancho del paraguas del doctor Watson, pude la noche pasada pescar y examinar este paquete. Sin embargo, era asunto de primerÃsima importancia que pudiéramos demostrar quién lo habÃa colocado allÃ. Lo conseguimos por el sencillo recurso de anunciar que mañana procederÃamos a desecar el foso; como es natural, esto hizo que la persona que habÃa ocultado el paquete se lanzase con toda seguridad a extraerlo en el momento mismo en que se lo permitiese la oscuridad. Tenemos no menos de cuatro testigos para testimoniar quién fue la persona que se aprovechó de la oportunidad. Por eso, Barker, yo creo que es usted quien ahora tiene la palabra.