El Valle del terror
El Valle del terror —Con todo respeto, venerable maestre creo que nos importa muchísimo. Las cosas llevan ese curso desde hace ya diez años largos. Paulatinamente vamos echando de la industria a todos los industriales pequeños. ¿Cuál es el resultado? En lugar de ellos nos encontramos con grandes compañías como la Railroad o la General Iron, que tienen sus directores en Nueva York o Filadelfia y a los que no se les da nada de nuestras amenazas. Podemos cobramos de sus capataces locales, pero eso significa únicamente que los reemplazarán con otros. Y estamos así creando una situación peligrosa para nosotros. Los industriales pequeños no podían causarnos daño. No disponían ni de dinero ni de poder. Mientras nosotros no los estrujábamos hasta dejarlos secos, seguían tirando, sometidos a nuestros mandatos. Pero si estas grandes compañías se dan cuenta de que nosotros somos un obstáculo que se interpone entre ellas y sus beneficios, no ahorrarán ni trabajo ni dinero para cazamos y llevamos ante los tribunales.