El Valle del terror
El Valle del terror «Deseo hablar con usted, pero preferiría no hacerlo en su casa. Me encontrará en el Miller Hill, junto al asta de la bandera. Si viene ahora mismo, tengo algo que es importante para que usted lo sepa y que yo se lo diga».
McMurdo leyó la carta dos veces, poseído de máxima sorpresa, porque no podía imaginarse qué significaba aquello ni quién era el autor. Si la letra hubiese sido de mujer quizá hubiese supuesto que era el comienzo de una de aquellas aventuras que tan frecuentes habían sido en su vida anterior. Pero la letra era de hombre, y de hombre instruido. Por último, y después de algunas vacilaciones, decidió llegar hasta el fin en aquel asunto.