El Valle del terror
El Valle del terror «El asunto ha pasado a manos de la PolicÃa, pero es difÃcil esperar que sus trabajos alcancen un éxito superior a los que ha venido alcanzando en el pasado. Algunos de los individuos fueron reconocidos, y es de desear que se consiga sentencia contra ellos. Ni que decir tiene que la agresión partió de esa vergonzosa sociedad que durante tan largo tiempo tiene esclavizada a esta comunidad, y contra la que el Herald ha adoptado una posición tan resuelta. Los muchos amigos de mÃster Stanger se alegrarán de saber que, a pesar de haber sido golpeado cruel y brutalmente y de haber recibido importantes heridas en la cabeza, su vida no se halla en peligro inmediato».
A continuación anunciaba que habÃa sido pedida una guardia de la PolicÃa del Carbón y del Hierro, armada de rifles Winchester, para defender la Redacción.
McMurdo habÃa puesto a un lado el periódico y estaba encendiendo su pipa con mano temblorosa, por efecto de los excesos de la noche anterior, cuando llamaron a la puerta exterior, y su patrona le trajo una carta que un mozalbete acababa de entregarle. No traÃa firma, y su texto era el siguiente:
«Deseo hablar con usted, pero preferirÃa no hacerlo en su casa. Me encontrará en el Miller Hill, junto al asta de la bandera. Si viene ahora mismo, tengo algo que es importante para que usted lo sepa y que yo se lo diga».