El Valle del terror
El Valle del terror —Seis mil al año. Con ello le paga por su cerebro, ¿me comprende? Es el principio de negocios de los norteamericanos. Me enteré de ese detalle por casualidad. Cobra más que el primer ministro. Eso le dará a usted una idea de las ganancias que tiene Moriarty y de la escala en que opera. Otro detalle. No hace mucho me propuse seguir la pista a algunos de los cheques de Moriarty; todos ellos cheques inocentes, con los que paga las facturas de su casa. HabÃan sido girados contra seis Bancos diferentes. ¿No le produce esto ninguna impresión?
—Es curioso, desde luego. Pero ¿qué consecuencia saca usted?
—Que él no quiere que se hable de su riqueza. No debe existir nadie que sepa el total de lo que posee. No me cabe duda de que tiene abiertas por lo menos una veintena de cuentas bancarias, con el grueso de su fortuna colocado en el extranjero, muy posiblemente en el Deutsche Bank o en el Crédit Lyonnais. Por si dispone usted alguna vez de uno o dos años libres, le recomiendo que los dedique al estudio del profesor Moriarty.
A medida que avanzaba la conversación, el inspector McDonald se iba interesando cada vez más en el tema, hasta el punto de absorberse en el mismo. Pero su inteligencia práctica de escocés, le hizo retroceder de golpe al problema que tenÃa entre manos.