El Valle del terror
El Valle del terror —¡Por el amor de Dios, vuélvase a su habitación! —exclamó—. ¡El pobre Jack está muerto! Nada puede usted hacer por él. ¡Por amor de Dios, vuélvase!
Después de varios razonamientos para convencerla, y ya en la escalera, mistress Douglas retrocedió. No gritó. No lloró en voz alta. El ama de llaves, mistress Allen, la condujo escalera arriba y permaneció con ella en su dormitorio. Ames y Barker volvieron entonces al despacho, y lo encontraron todo tal y cual lo habÃa visto la PolicÃa. La vela no estaba encendida, pero sà ardÃa la lámpara. Miraron por la ventana afuera, pero la noche era cerrada y nada pudieron ver ni oÃr. Entonces salieron corriendo al vestÃbulo. Ames hizo funcionar el cabrestante y bajó el puente. Entonces Barker salió corriendo a avisar a la PolicÃa.
Tal fue, en esencia, la declaración del despensero.