El Valle del terror
El Valle del terror En vista de eso, el ama de llaves condujo a su señora al dormitorio de ésta y se esforzó por tranquilizarla. La señora se hallaba muy conmovida y toda temblorosa, pero no hizo ninguna otra tentativa para descender a la planta baja. Se limitó a permanecer sentada, vestida con su bata, junto al fuego de la chimenea del dormitorio, ocultando la cara entre las manos. Mistress Allen permaneció a su lado casi toda la noche. Por lo que respecta al resto de la servidumbre, todos se habían acostado ya, y no se les dio la alarma hasta muy poco antes que llegase la Policía. Tenían sus dormitorios en la parte trasera y más lejana de la casa, no siendo posible que hubiesen oído nada.
Tales fueron las declaraciones del ama de llaves. Sometida a nuestro contrainterrogatorio, nada pudo agregar fuera de sus lamentaciones y de sus frases de asombro.