Estudio en Escarlata
Estudio en Escarlata —Venga conmigo, doctor —me dijo—. Iremos a verle. Les diré algo que puede ayudarles en este caso —prosiguió, dirigiéndose a los dos detectives—. Ha habido un asesinato, y el asesino ha sido un hombre. Mide más de seis pies, está en la flor de la edad, tiene pies pequeños para su estatura, calzaba recias botas de puntera cuadrada y fumaba un cigarro Trichinopoly. Llegó aquà con su vÃctima en un coche de cuatro ruedas, tirado por un caballo con tres herraduras viejas y una nueva en la pata delantera derecha. Es muy probable que el asesino tuviera un rostro rubicundo, y llevaba las uñas de la mano derecha extraordinariamente largas. No son más que unos pocos datos, pero tal vez les sean útiles.
Lestrade y Gregson se miraron el uno al otro con una incrédula sonrisa.
—Si este hombre fue asesinado, ¿cómo lo hicieron? —preguntó el primero.
—Veneno —dijo Holmes lacónicamente, mientras echaba a andar—. Una cosa más, Lestrade —añadió, volviéndose desde la puerta—: «Rache» es la palabra alemana que significa «venganza»; de modo que no pierda el tiempo buscando a una tal señorita Rachel.
Y tras este dardo imprevisto, lanzado a la manera de los jinetes partos en su huida, se marchó, dejando boquiabiertos a sus espaldas a los dos rivales.