Estudio en Escarlata
Estudio en Escarlata —No cabe el menor error —respondió—. Lo primero que observé al llegar fueron las dos huellas que las ruedas de un carruaje habÃan dejado. Ahora bien, hasta la noche pasada no habÃa llovido en toda la semana, de modo que las ruedas que dejaron esas marcas tan profundas tuvieron que hacerlo la última noche. También habÃa huellas de cascos de caballo, y el perfil de una de ellas estaba más nÃtidamente marcado que el de las otras tres, lo cual indica que la herradura era nueva. Puesto que el coche estuvo allà después de que empezara a llover y no estuvo allà en ningún momento de la mañana, según asegura Gregson, tuvo que estar allà en el curso de la noche y, por consiguiente, llevó a los dos individuos a la casa.
—Parece bastante claro —dije—. Pero ¿y la estatura del otro hombre?
—Bien, en nueve de cada diez casos la estatura de un hombre puede deducirse de la longitud de sus pasos. Es un cálculo bastante sencillo, pero no voy a aburrirle con números. Yo disponÃa de las huellas que los pies de ese individuo habÃan dejado en la arcilla del exterior y en el polvo del interior de la casa. Además habÃa un medio de verificar mi cálculo. Cuando un hombre escribe en la pared, suele hacerlo instintivamente a la altura de los ojos. Las letras se hallaban a poco más de seis pies del suelo. Era un juego de niños.
—¿Y la edad?