Historia del espiritismo
Historia del espiritismo La Nueva Iglesia, que se constituyó para propagar las predicaciones del maestro sueco, se ha convertido en una contracorriente del espiritismo en vez de conservar el lugar que la corresponde como fuente original del conocimiento psíquico. Cuando surgió el movimiento espiritista de 1848, y cuando hombres como Andrés Jakson Davis lo acogieron con escritos filosóficos y con poderes psíquicos que difícilmente pueden diferenciarse de los de Swedenborg, la Nueva Iglesia habría hecho bien en saludar esa manifestación como una de las indicadas por su jefe. En lugar de hacer esto, ha preferido, por razones que es difícil comprender, exagerar las discrepancias y pasar en silencio las similitudes, hasta que ambos grupos han adoptado una posición de hostilidad. De hecho, todo espiritista debería honrar a Swedenborg y su efigie debería estar en todos los templos espiritistas, como el primero y más grande de los médiums modernos. Por otra parte, la Nueva Iglesia debería abandonar toda clase de pequeñas diferencias y unirse de todo corazón al nuevo movimiento, contribuyendo con sus templos y su organización a la causa común.