Historia del espiritismo
Historia del espiritismo Había ido más allá que Swedenborg, aunque no tenía los dones mentales de éste. Swedenborg había visto un cielo y un infierno, tal como Davis los vio y describió con todo detalle. Swedenborg, sin embargo, no pudo tener una clara visión de la situación del muerto y de la verdadera naturaleza del mundo espiritista con la posibilidad, por parte de aquél, de volver a la tierra, según le fue revelado al vidente americano. Ese conocimiento lo obtuvo Davis de una manera paulatina. Sus extrañas conversaciones con los que llama «espíritus materializados» eran cosas excepcionales, de las cuales al pronto no dedujo conclusiones importantes. Sólo más tarde, cuando se puso en contacto con fenómenos espiritistas efectivos, llegó a colegir su verdadera significación. Davis hizo inteligentes recomendaciones a los espiritistas. «El Espiritismo es útil como demostración viviente de una existencia futura», dice. «Los espíritus me han ayudado durante mucho tiempo, pero no han dominado ni mi persona ni mi razón. Pueden y deben realizar los mejores servicios en provecho de quienes están en la tierra, pero tales beneficios sólo pueden procurárselos aquellos que consientan a los espíritus ser sus maestros y no sus dueños, es decir, compañeros y no dioses a quienes deba adorarse».
Sabias palabras y confirmación moderna de la observación vital de San Pablo, según la cual el profeta no debe estar sujeto a sus propios dones.