Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -Por vida mÃa, Watson, que está usted haciendo progresos. Lo ha hecho usted pero que muy bien. Es cierto que se le ha pasado por alto todo cuanto tenia importancia, pero ha dado usted con el método, y posee una visión rápida del color. Nunca se confÃe a impresiones generales, muchacho, concéntrese en los detalles. Lo primero que yo miro son las mangas de una mujer. En el hombre tiene quizá mayor importancia la rodillera del pantalón.
Según ha podido usted advertir, esta mujer lucÃa felpa en las mangas, y la felpa es un material muy útil para descubrir rastros. La doble lÃnea, un poco más arriba de la muñeca, en el sitio donde la mecanógrafa hace presión contra la mesa, estaba perfectamente marcada. Las máquinas de coser movidas a mano dejan una señal similar, pero sólo sobre el brazo izquierdo y en la parte más alejada del dedo pulgar, en vez de marcarla cruzando la parte más ancha, como la tenÃa ésta. Luego miré a su cara, y descubrà en ambos lados de su nariz la señal de unas gafas a presión, todo lo cual me permitió aventurar mi observación sobre la cortedad de vista y la escritura, lo que pareció sorprender a la joven.
-También me sorprendió a mi.