Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -Con eso basta -dijo Holmes-. Por lo que hace a las cartas -dijo pasándoles la vista por encima- son de lo más vulgar. No existe en ellas pista alguna que nos conduzca al señor Angel, salvo la de que cita una vez a Balzac. Sin embargo, hay un detalle notable, y que no dudo le sorprenderá a usted.
-Que están escritas a máquina -hice notar yo.
-No sólo eso, sino que incluso lo está la firma. FÃjese en la pequeña y limpia inscripción de Hosmer Angel que hay al pie. Tenemos, como usted ve, una fecha, pero no la dirección completa, fuera de lo de Leadenhall Street, lo cual es bastante vago. Este detalle de la firma es muy sugeridor; a decir verdad, pudiéramos calificarlo de probatorio.
-¿Y qué prueba?
-¿Es posible, querido compañero, que no advierta usted la marcada dirección que da al caso éste?
-MentirÃa si dijese que la veo, como no sea la de que lo hacÃa para poder negar su firma en el caso de que fuera demandado por ruptura de compromiso matrimonial.