Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -Estoy avergonzado de usted, Holmes -dijo Lestrade con gran dignidad, tras unos momentos de silencio-. ¿Por qué despierta esperanzas que luego tendrá que defraudar? No soy precisamente un sentimental, pero a eso lo llamo crueldad.
-Creo que encontraré la manera de demostrar la inocencia de James McCarthy -dijo Holmes-. ¿Tiene usted autorización para visitarlo en la cárcel?
-Sí, pero sólo para usted y para mí.
-En tal caso, reconsideraré mi decisión de no salir. ¿Tendremos todavía tiempo para tomar un tren a Hereford y verlo esta noche?
-De sobra.
-Entonces, en marcha. Watson, me temo que se va a aburrir, pero sólo estaré ausente un par de horas.