Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -Sí, ¿no lo sabía usted? El pobre papá no andaba bien de salud desde hace años, pero esto le ha acabado de hundir. Tiene que guardar cama, y el doctor Willows dice que está hecho polvo y que tiene el sistema nervioso destrozado. El señor McCarthy era el único que había conocido a papá en los viejos tiempos de Victoria.
-¡Ajá! ¡Así que en Victoria! Eso es importante.
-Sí, en las minas.
-Exacto; en las minas de oro, donde, según tengo entendido, hizo su fortuna el señor Turner.
-Eso es.
-Gracias, señorita Turner. Ha sido usted una ayuda muy útil.
-Si mañana hay alguna novedad, no deje de comunicármela. Sin duda, irá usted a la cárcel a ver a James. Oh, señor Holmes, si lo hace dígale que yo sé que es inocente.
-Así lo haré, señorita Turner.
-Ahora tengo que irme porque papá está muy mal y me echa de menos si lo dejo solo. Adiós, y que el Señor le ayude en su empresa.
Salió de la habitación tan impulsivamente como había entrado y oímos las ruedas de su carruaje traqueteando calle abajo.