Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -Ninguno.
-Pues entonces, no alcanzo a ver adónde va a parar su majestad. En el caso de que esta joven exhibiese cartas para realizar un chantaje, o con otra finalidad cualquiera, ¿cómo iba ella a demostrar su autenticidad?
-Esta la letra.
-¡Puf! Falsificada.
-Mi papel especial de cartas.
-Robado.
-Mi propio sello.
-Imitado.
-Mi fotografía.
-Comprada.
-En la fotografía estamos los dos.
-¡Vaya, vaya! ¡Esto sí que está mal! Su majestad cometió, desde luego, una indiscreción.
-Estaba fuera de mí, loco.
-Se ha comprometido seriamente.
-Entonces yo no era más que príncipe heredero. Y, además, joven. Hoy mismo no tengo sino treinta años.
-Es preciso recuperar esa fotografía.
-Lo hemos intentado y fracasamos.
-Su majestad tiene que pagar. Es preciso comprar esa fotografía.
-Pero ella no quiere venderla.