Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -Amenaza con enviarles la fotografÃa. Y lo hará. Estoy seguro de que lo hará. Usted no la conoce. Tiene un alma de acero. Posee el rostro de la más hermosa de las mujeres y el temperamento del más resuelto de los hombres. Es capaz de llegar a cualquier extremo antes de consentir que yo me case con otra mujer.
-¿Esta seguro de que no la ha enviado ya?
-Lo estoy.
-¿ Por qué razón?
-Porque ella aseguró que la enviará el dÃa mismo en que se haga público el compromiso matrimonial. Y eso ocurrirá el lunes próximo.
-Entonces tenemos por delante tres dÃas aún -exclamó Holmes, bostezando-. Es una suerte, porque en este mismo instante traigo entre manos un par de asuntos de verdadera importancia, Supongo que su majestad permanecerá por ahora en Londres, ¿no es asÃ?
-Desde luego. Usted me encontrará en el Langham, bajo el nombre de conde von Kramm.
-Le haré llegar unas lÃneas para informarle de cómo llevamos el asunto.
-Hágalo asÃ, se lo suplico, porque vivo en una pura ansiedad.
-Otra cosa. ¿Y la cuestión dinero?
-Tiene usted carte blanche.
-¿Sin limitaciones?