Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -Le aseguro que daría una provincia de mi reino por tener en mi poder la fotografía.
-¿Y para gastos de momento?
El rey sacó de debajo de su capa un grueso talego de gamuza, y lo puso encima de la mesa, diciendo:
-Hay trescientas libras en oro y setecientas en billetes.
Holmes garrapateó en su cuaderno un recibo, y se lo entregó.
-¿Y la dirección de esa señorita? -preguntó.
-Pabellón Briony. Serpentine Avenue, St. John's Wood.
Holmes tomó nota, y dijo:
-Otra pregunta: ¿era la foto de tamaño exposición?
-Sí que lo era.
-Entonces, majestad, buenas noches, y espero que no tardaremos en tener alguna buena noticia para usted. Y a usted también, Watson, buenas noches -agregó así que rodaron en la calle las ruedas del brougham real-. Si tuviese la amabilidad de pasarse por aquí mañana por la tarde, a las tres, me gustaría charlar con usted de este asuntito.