Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes —Hable lo más bajo que pueda —respondió—. Tengo un oÃdo excelente. Si tuviera usted la inmensa amabilidad de librarse de ese degenerado amigo suyo, me alegrarÃa muchÃsimo tener una pequeña conversación con usted.
—Tengo un coche fuera.
—Entonces, por favor, mándelo a casa en él. Puede fiarse de él, porque parece demasiado hecho polvo como para meterse en ningún lÃo. Le recomiendo también que, por medio del cochero, le envÃe una nota a su esposa diciéndole que ha unido su suerte a la mÃa. Si me espera fuera, estaré con usted en cinco minutos.