Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes —Estamos a las afueras de Lee —dijo mi compañero—. En esta breve carrera hemos pisado tres condados ingleses, partiendo de Middlesex, pasando de refilón por Surrey y terminando en Kent. ¿Ve aquella luz entre los árboles? Es Los Cedros, y detrás de la lámpara está sentada una mujer cuyos ansiosos oÃdos han captado ya, sin duda alguna, el ruido de los cascos de nuestro caballo.
—Pero ¿por qué no lleva usted el caso desde Baker Street?
—Porque hay mucho que investigar aquÃ. La señora St. Clair ha tenido la amabilidad de poner dos habitaciones a mi disposición, y puede usted tener la seguridad de que dará la bienvenida a mi amigo y compañero. Me espanta tener que verla, Watson, sin traer noticias de su marido. En fin, aquà estamos. ¡So, caballo, soo!