Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes -Es como robarle el dinero, porque me consta que tengo razón. Pero le apuesto un soberano, sólo para que aprenda a no ser tan terco. El vendedor se rió por lo bajo y dijo:
-Tráeme los libros, Bill. El muchacho trajo un librito muy fino y otro muy grande con tapas grasientas, y los colocó juntos bajo la lámpara.
-Y ahora, señor Sabelotodo -dijo el vendedor-, creía que no me quedaban gansos, pero ya verá cómo aún me queda uno en la tienda. ¿Ve usted este librito?
-Sí, ¿y qué?
-Es la lista de mis proveedores. ¿Ve usted? Pues bien, en esta página están los del campo, y detrás de cada nombre hay un número que indica la página de su cuenta en el libro mayor. ¡Veamos ahora! ¿Ve esta otra página en tinta roja? Pues es la lista de mis proveedores de la ciudad. Ahora, fíjese en el tercer nombre. Léamelo.
-Señora Oakshott,117 Brixton Road… 249 -leyó Holmes.
-Exacto. Ahora, busque esa página en el libro mayor. Holmes buscó la página indicada.
-Aquí está: señora Oakshott, 117 Brixton Road, proveedores de huevos y pollería.
-Muy bien. ¿Cuáles la última entrada?
-Veintidós de diciembre. Veinticuatro gansos a siete chelines y seis peniques.