Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes —Murió hace dos años, y es de su muerte de lo que vengo a hablarle. Comprenderá usted que, llevando la vida que he descrito, tenÃamos pocas posibilidades de conocer a gente de nuestra misma edad y posición. Sin embargo, tenÃamos una tÃa soltera, hermana de mi madre, la señorita Honoria Westphail, que vive cerca de Harrow, y de vez en cuando se nos permitÃa hacerle breves visitas. Julia fue a su casa por Navidad, hace dos años, y allà conoció a un comandante de InfanterÃa de Marina retirado, al que se prometió en matrimonio. Mi padrastro se enteró del compromiso cuando regresó mi hermana, y no puso objeciones a la boda. Pero menos de quince dÃas antes de la fecha fijada para la ceremonia, ocurrió el terrible suceso que me privó de mi única compañera.
Sherlock Holmes habÃa permanecido recostado en su butaca con los ojos cerrados y la cabeza apoyada en un cojÃn, pero al oÃr esto entreabrió los párpados y miró de frente a su interlocutora.
—Le ruego que sea precisa en los detalles —dijo.