Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes —Les he estado esperando ansiosamente —exclamó, estrechándonos afectuosamente las manos—. Todo ha salido de maravilla. El doctor Roylott se ha marchado a Londres, y no es probable que vuelva antes del anochecer.
—Hemos tenido el placer de conocer al doctor —dijo Holmes, y en pocas palabras le resumió lo ocurrido. La señorita Stoner palideció hasta los labios al oÃrlo.
—¡Cielo santo! —exclamó—. ¡Me ha seguido!
—Eso parece.
—Es tan astuto que nunca sé cuándo estoy a salvo de él. ¿Qué dirá cuando vuelva?
—Más vale que se cuide, porque puede encontrarse con que alguien más astuto que él le sigue la pista. Usted tiene que protegerse encerrándose con llave esta noche. Si se pone violento, la llevaremos a casa de su tÃa de Harrow. Y ahora, hay que aprovechar lo mejor posible el tiempo, asà que, por favor, llévenos cuanto antes a las habitaciones que tenemos que examinar.