Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes »Y a continuación, dándome cuenta de la terrible situación en la que se encontraba, le imploré que recordara que no sólo estaba en juego mi honor, sino también el de alguien mucho más importante que yo; y que su conducta podÃa provocar un escándalo capaz de conmocionar a la nación entera. PodÃa evitar todo aquello con sólo decirme qué habÃa hecho con las tres piedras que faltaban.
»—Más vale que afrontes la situación —le dije—. Te han cogido con las manos en la masa, y confesar no agravará tu culpa. Si procuras repararla en la medida de lo posible, diciéndonos dónde están los berilos, todo quedará perdonado y olvidado.
»—Guárdate tu perdón para el que te lo pida —respondió, apartándose de mà con un gesto de desprecio.