Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes »—¿Desea usted que sigamos manteniendo su nombre en nuestras listas? —preguntó.
»—Si no tiene inconveniente, señorita Stoper.
»—Pues, la verdad, me parece bastante inútil, viendo el modo en que rechaza usted las ofertas más ventajosas —dijo secamente—. No esperará usted que nos esforcemos por encontrarle otra ganga como ésta. Buenos dÃas, señorita Hunter —hizo sonar un gong que tenÃa sobre la mesa, y el botones me acompañó a la salida.