Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes Ésta es la carta que acabo de recibir, señor Holmes, y ya he tomado la decisión de aceptar. Sin embargo, me pareció que antes de dar el paso definitivo debÃa someter el asunto a su consideración.
—Bien, señorita Hunter, si su decisión está tomada, eso deja zanjado el asunto —dijo Holmes sonriente.
—¿Usted no me aconsejarÃa rehusar?
—Confieso que no me gustarÃa que una hermana mÃa aceptara ese empleo.
—¿Qué significa todo esto, señor Holmes?
—¡Ah! Carezco de datos. No puedo decirle. ¿Se ha formado usted alguna opinión?
—Bueno, a mà me parece que sólo existe una explicación posible. El señor Rucastle parecÃa ser un hombre muy amable y bondadoso. ¿No es posible que su esposa esté loca, que él desee mantenerlo en secreto por miedo a que la internen en un asilo, y que le siga la corriente en todos sus caprichos para evitar una crisis?
—Es una posible explicación. De hecho, tal como están las cosas, es la más probable. Pero, en cualquier caso, no parece un sitio muy adecuado para una joven.
—Pero ¿y el dinero, señor Holmes? ¿Y el dinero?