Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes —Con eso me basta —se levantó muy animada de su asiento, habiéndose borrado la ansiedad de su rostro—. Ahora puedo ir a Hampshire mucho más tranquila. Escribiré de inmediato al señor Rucastle, sacrificaré mi pobre cabellera esta noche y partiré hacia Winchester mañana —con unas frases de agradecimiento para Holmes, nos deseó buenas noches y se marchó presurosa.
—Por lo menos —dije mientras oÃamos sus pasos rápidos y firmes escaleras abajo—, parece una jovencita perfectamente capaz de cuidar de sà misma.
—Y le va a hacer falta —dijo Holmes muy serio—. O mucho me equivoco, o recibiremos noticias suyas antes de que pasen muchos dÃas.